domingo, 22 de mayo de 2016


UN ANIVERSARO: 50 años del PET SOUNDS
 
Cuándo llegue el momento, porque, qué caramba, a todos nos llega, ¿qué te llevarás contigo? ¿Lo has pensado? Lamentablemente nada material, así que las tablas de surf se me quedan aquí (mierda…). Entonces, tal vez, pudiera ser algo intangible…

 <<…se recuerda a los señores pasajeros, que en este tren, con destino a El Cielo, sólo está permitido un recuerdo por viajero; disculpen las molestias, graciasss…?

Caaaagonlaputa… Difícil nos lo ponen ¿no? ¿Qué recuerdo eliges? ¿el de tu familia? ¿el de las chicas? ¿tus amigos? ¿el de tu perro? ...

A la porra. ¡Me llevo el Pet Sounds!

 
 <<…lo siento caballero, nada material; son las normassss…>>.

Ja! Lo que no sabe este arcángel de pacotilla, es que este disco lo tengo memorizado nota a nota, instrumento a instrumento... Bueno, no tanto. Pero casi.

El otro día, sentados en un autobús, dejé el i-pod a mi guapa acompañante. Ella, gentilmente, me ofreció uno de los auriculares, que yo rehusé. No te preocupes, la dije, ya estoy escuchando la canción dentro de mi cabeza. Y era verdad, no mentía ni exageraba. Me puede costar retener las cosas, pero no la música. Cosas que pasan.

De lo primero que aprendí a hacer, al tiempo que a andar, fue a poner los discos que había por mi casa. Mi favorito, por ese entonces, era el single de una canción italiana que, para que os hagáis una idea, sonaba tan animada como el O-Bla-Di de los Beatles. En casa, decía, había una buena colección de discos, pues a mi madre y a sus hermanas, siendo jóvenes, se los traían desde Estados Unidos. Por tanto mis oídos se habituaron pronto al Little Sister de Elvis, al Sleep Walk de Santo & Johnny, o al Sandy de Dion.

Pero un día, apenas daba mis primeros pasos, me impactó la imagen que vi en la televisión en blanco y negro que había en el salón. Primero sonaron unos timbales que retumbaban: pam-pam pa-paaaaammmm; y otra vez: pam-pam pa-paaaaammmm, mientras que un hombre subido a una tabla de madera se deslizaba por una ola gigantesca. No lo sabía, pero estaba comenzando un nuevo capítulo de la serie Hawaii 5-0. Me encandiló esa música, junto con la imagen del surfista bajando a toda velocidad por una enorme ola. Y lo mejor de todo, pues no era capaz de entender aquella magia,  es que al día siguiente se repetía la misma secuencia en pantalla de la televisión.

Sin embargo, no fue hasta mi adolescencia cuando presté más atención al rock & roll. Por aquellos años, las ondas de la radio y los gustos juveniles estaban copados por los sintetizadores y los ritmos repetitivos y espasmódicos de la new wave. Uno de aquellos fines de semana, una chica con la que había salido a una fiesta, pero que ni de lejos llegué a probar sus labios, me prestó un disco doble que resultó ser una recopilación de los Beach Boys. Recuerdo su rostro, el de la chica, pero no su nombre; ya he comentado que mi memoria es de pez, excepto para los acordes musicales. Era alta. Y tenía, eso sí lo recuerdo, un lunar en la cara. Iba a un colegio exclusivamente para chicas. Yo, a uno sólo de chicos. Pero el disco que me prestó, quedó indeleble en mi memoria para siempre: Los Beach Boys, titulaba, 20 Golden Greats. Y en la portada, como no, el dibujo de un surfista.


Lógicamente, de aquella recopilación, enseguida me llamaron la atención canciones tan deslumbrantes como I Get Arround (qué subidón de adrenalina; jamás, hasta ese momento había escuchado cantar de aquella manera), o Fun, Fun, Fun (que, lo que son las cosas, me pareció muy heavy). Al segundo disco, con canciones más viejunas y lentas, más armoniosas, no le presté demasiada atención en ese momento, sea dicha la verdad.

Así que poco a poco comencé a aficionarme por aquella música de los 60’, y a recuperar los singles americanos de mi madre. ¡Tremendos! Estaban por ahí nada menos el Love Me Do de los Beatles, otro de rock&roll de la Rusia Soviética, o el Surf City de Jan & Dean…

Entonces ocurrió que cuando pretendí hacerme con algún vinilo de los Beach Boys en las tiendas… ¿Serà posible?, no había nada. ¡Nada! Todo descatalogado, y nada más que la recopilación aquella. Lo único que me ofrecieron fue un disco con una portada muy rara: en vez de tablas de surf y frases veraniegas, aparecía el grupo dando de comer a unas cabras (eso prometía poco), y cuando di la vuelta a la carpeta y eche un ojo a las canciones, no me sonaban de nada. Vocablos como summer, sand, beach, sun o surfin’, no aparecían por ningún sitio. ¿You Still Believe In Me? ¿Let’s Go Away For Awhile? ¿I Just Wasn’t Made For This Times? ¿Y esto qué es?

 

Y como no había otra cosa, me lo compré.

Era el vinilo del Pet Sounds, que se había editado en España bajo la serie Fama.

Cuando llegué a casa, lo planté en el tocadiscos, y… ¡Vaya chasco! Qué raro. Qué lento. Eso no eran los Beach Boys que yo conocía.

Tras tantearlo pasando la aguja de una canción a otra, acabé por pincharlo desde el principio, y me tumbé en la cama a escucharlo completo. Dejé que las canciones sonaran una detrás de otras. Y al acabar, vaya, no entendía cómo, y no me avergüenza reconocerlo ahora: tenía los ojos humedecidos por las lágrimas. Con el tiempo, pude leer diversos libros y entrevistas, en los que se menta como mucha gente reaccionó de forma parecida a la mía, al escuchar este disco por primera vez. Fue el influjo de la música. Son las letras de las canciones. Es el conjunto de todo.

Me aficioné a escuchar el Pet Sounds. Poco a poco, al principio; después, obsesivamente casi a diario. Me lo grabé en una cinta para el Walk-man, y viajaba escuchando las canciones una y otra vez. A cada escucha, me percataba de algo nuevo: una flauta, una frase en el fondo, el sonido del bajo imitando el sonido del corazón…

Puse el disco a mis amigos de entonces, o se lo dejaba a las chicas que conocía. Pero a nadie entusiasmó excepto a mi. Es curioso, pero por regla, a quienes acaba gustando el Pet Sounds, o son músicos, o son unos melómanos empedernidos.


 
Hubieron de pasar algunos años hasta que llegara el CD. Se reeditaron por fin todos los discos de Capitol. Me los compré antes incluso que el reproductor, tal era mi ansia, pues, además, cada pareja de discos venía acompañado por unos libritos estupendos, comentando todas y cada una de las canciones. Por las noches, sentado en la cama, imaginaba como sonarían cada una de aquellas, tal era mi ilusión. Mas, cuando por fin las escuché, woh! superaron con creces mis expectativas. La cara B del Beach Boys Today! por ejemplo, fue un shock. Jamás imaginé progresiones armónicas como la de She Knows Me Too Well.

Entre esos CD’s que compré, uno fue el titulado Stack O’ Tracks, originalmente de 1968. Éste era un disco de grandes éxitos, pero con la peculiaridad de ser puramente instrumental. Un karaoke, vamos, pues el vinilo original venía acompañado por letras, partituras y acordes de guitarra para que te divirtieras. El caso es que con este disco pude escuchar por primera vez God Only Knows sin voz alguna; sólo la música. Y eso fue como descubrir las entrañas del cuerpo humano, en la era en que la cirujía estaba prohibida. Todo un descubrimiento.

Años más tarde, publicarían la caja del 30 aniversario de los Beach Boys, la cual contenía un disco de rarezas, y varios minutos con las sesiones de estudio de esa canción. Eso sí que fue una lección de bioquímica y genética. Lo que pude aprender escuchando aquello.

Y ya, cuando por fin editaron la caja exclusiva con las sesiones del Pet Sounds, cuando el 40’ aniversario del disco…

 

El pasado lunes 15 de mayo de 2016, se cumplieron cincuenta años de la edición del Pet Sounds.

Por ese motivo, Radio 3 preparó un homenaje en toda regla. En primer lugar se las arregló para que diversos grupos indie españoles grabaran, cada uno, una canción del disco. Y después, como si esto no fuera suficiente, ese mismo día 15, en el patio del museo Reina Sofía, estos músicos interpretaron el Pet Sounds completo, de pe a pa.

¿Puede idearse una mejor conmemoración? Bueno, sí; pero aparte de la gira que el mismo Brian Wilson está realizando estos días, esta otra me ha parecido una idea genial.

Pero ahí no queda la cosa.

Durante años, me he dedicado a coleccionar covers de las canciones del Pet Sounds. Es difícil hallar alguna que verdaderamente merezca la pena. Interpretar una versión, bajo mi particular parecer, no debe limitarse a emular el original. Valoro mucho a quien es capaz de dar una nueva perspectiva a una obra. Como el pintor abstracto que replasma a las meninas de Velázquez con rostros cubistas.

Pues bien, la selección que ha realizado Ángel Carmona para el programa Hoy Empieza Todo, de Radio 3, es soberbia; ¡fantástica!

Y para que podáis comprobarlo por vosotros mismos, qué mejor que ofreceros los links de algunas de estas canciones. Qué las disfrutéis; yo me lo he pasado bomba esta semana, escuchándolo, y eligiendo las ilustraciones para cada canción.

1.        Mazoni - Wouldn't it be nice

 
Puedes escuchar Wouldn’t It be Nice en este link:

Sé que voy a hacer este fin de semana: coger la guitarra y sacarme esta versión acústica.

2.       Salto - You still believe in me

 
Puedes escuchar You Still Believe In Me en este link:

Es una version imperfecta en su ejecución, pero con encanto, tanto por las voces, como por la manera en que marcan los acentos al final de cada compás.

3.       Smile - That's not me

 
Puedes escucha That’s Not Me en este link:

¡Pedazo de versión!  Sí señor . Frescura y alegría. Smile aborda la canción como si del Party! se tratara. (Party! Es el disco previo al Pet Sounds, donde los Beach Boys cantan un monton de canciones suyas o de otros artistas en una supusta fiesta casera con los amigos).

4.       Aries – Don’t Talk
  
Puedes escuchar Don't Talk en este link:

Aries toma la propia instrumentación de la canción que aparece en The Pet Sonunds Sessions, e introduce unas suaves distorsiones. A continuación, con una voz aterciopelada se lanza a cantar la canción ¡en español! Reconozco la dificultad para que las letras cuajen como en la original. Lo normal es fracasar y destrozar el tema. Pero Aries lo consigue; y como resultado tenemos una canción preciosa, que no desmerece un ápice a la original.

5.       Wild Honey - I'm waiting for the day


 
Puedes escuchar I'm waiting for the day en este link:

Guillermo Farré se lleva esta canción a su terreno, y suena claramente a Wild Honey. Es una delicia escuchar esta versión una y otra vez. La canción en si, de siempre ha sido y es mi favorita del Pet Sounds; por eso nunca he sido condescendiente con las versionas que se hicieran de ella. Sin embargo, en este caso he de capitular.

<<… I kissed your lips, and when you…
<<… I know you cried, and you felt bluuuue,…
<<… I waitin’ for the day, when you can love again…

6.        Pájaro - Let's go away for awhile
 

Puedes escuchar Let’s Go Away For Awile en este link:

Muy decente interpretación. Esta no creo intentarla este fin de semana, pues los arpegios de estos acordes me dan pereza (excusa perfecta para decir, sencillamente, que no alcanzo a ellos).

La canción original, que fue cara B del single Good Vibrations, es una de las más sofisticadas y bellas del álbum.

7.       Triángulo de Amor Bizarro - Sloop John B
 
Puedes escuchar Sloop John B en este link:

Divertidísima. Triángulo de Amor Bizarro canta esta canción ¡nada menos que en gallego! ¡Buenísima! No paro de ponérmela una y otra vez. Si este verano me doy una vuelta por Vigo, Bueu, y O Grove, no dejaré de ponerla en el coche a todo volumen.


    8.       Club Del Río - God Only Knows

 
Puedes escuchar God Only Knows en este link:

Es complicado. Afrontar una nueva versión de God Only knows, reconozco que es complicado. Primero porque artistas que lo han interpretado haylos... a patadas. Y, en todos los casos, es una decepción. Y no por culpa del cantante, del productor, o de la banda que pretende reinterpretarla. Es sólo que es imposible alcanzar la perfección de la grabación de Brian Wilson, sencillamente.

El único cover que realmente me ha llegado a impresionar, fue el de Elvis Costello, con una interpretación en directo que ponía la piel de gallina.

En cuanto a la grabación de Club del Río, han sido inteligentes, y han hecho una toma desenfadada, que me recuerda a los finales de fiesta en mi casa a las siete de la madrugada. Me gusta.
 
   9.       Sidonie - I Know There's An Answer
 
 Puedes escucha I Know There’s An Answer en este link:

Ole, ole y ole. En cuanto oí los primeros segundos de esta toma de I know There’s An Answer, me cambió la cara, y se me puso una sonrisa de oreja a oreja. ¡Qué buena! Y encima, van, y al final de la canción hacen un guiño a lo que debería haber sido la letra original…

<<…hang on your ego…

Gran, gran, interpretación.

10.   Luis Prado (Sr. Mostaza) - Here today

 
Puedes escuchar Here Today en este link:

Personalísima. Como si fuese el ensayo de un musical de Broadway. Muy original y efectista. Eso es lo que me gusta de los covers, cuando nos brindan una perspectiva diferente y positiva.

1        11. Mucho - I Just Wasn't Made For This Times


Puedes escuchar I Wasn’t Made For This Times en este link:

En este caso, en cambio, me da la impresión de que este grupo se ha despachado rápidamente el encargo de hacer la canción, pues, la verdad, no aporta mucho. Toman unos samplers de la propia voz de Brian Wilson, y la rodean de una instrumentación empalagosa. No creo que la ponga mucho en mi coche (y mira que la canción original me encanta).

   12. Los Jaguares de la Bahía - Pet Sounds
  
 
Puedes escucha Pet Sounds en este link:

La canción Pet Sounds tenía previsto llamarse al principio Run, James, Run (por eso la original tiene un aire a 007). La versión de Los Jaguares de la Bahía tiene mayores referencias en la niña del exorcista. No obstante, sé que cuando esté de pie, frente a un mar brumoso, cuando se pone el sol, mirando dónde pillar la última ola del día, esta sonorización va a tener su cabida en mi memoria musical.

13.   Depedro y Calexico - Caroline no
Puedes escuchar Caroline No en este link:

Ésta sí que me ha gustado. Una línea de bajo pulsada como el corazón, y una trompeta a lo Burt Bacharach, que me han hecho volver a escuchar la canción otra vez, apenas finalizó. Merece la pena.

A esta recopilación, junto con otra versiones que no he incluido en este post (sólo he seleccionado 13, en el orden de los cortes del disco), Radio 3 las ha denominado Het Sounds. No sé si se dispondrán a hacerlo, pero estaría bien que fuesen editadas en CD y vinilo. Me lo compraría de cabeza.

 

Dos apuntes más. Para quién quiera profundizar en lo que supone este disco, puedo proponerle lo siguiente.

En primer lugar, un libro, el mejor que he leído al respecto. Se titula Wouldn It Be Nice, de Charles L. Granata.

 

De este escritor ya me enganché a otro título, sobre el proceder técnico en los estudio de grabación, durante las sesiones de Frank Sinatra, desde sus comienzos en Columbia, hasta las últimas grabaciones en Reprise. Pues bien, este otro es aún mejor. Charles, nos cuenta con exactitud y elegancia todo el proceso creativo de Brian Wilson para dar lugar al Pet Sonuds, acompañado por Tony Asher en la elaboración de las letras de las canciones, y por la Wrecking Crew en la instrumentación de las canciones. Fabuloso. Se aprende muchísimo.

 

Y el pasado verano se estrenó Love & Mercy, una entretenida película, con Paul Dano en el papel de Brian Wilson durante los días del Pet Sounds, y con Jonh Cusac en el mismo papel, cuando la resurrección física y mental de Brian, décadas más tarde.

 

Pensaba finalizar aquí, pero ya lo decía mi venerado Oscar Wilde: la mejor manera de vencer a una tentación es ceder a ella. Consideraba que con los links anteriores había más que suficiente, pero resulta que hace unas semanas encontré un cover de Wouldn’t It Be Nice, no bueno, buenísimo.

Lo ha realizado y colgado en Bandcamp, alguien que se hace llamar Anakin, quien ha dado a la canción una visión shoegaze. Si te preguntas que qué demonios es eso del shoegaze, te diré que es un estilo musical que tuvo su pequeño auge a principios de los noventa, con grupos como My Bloody Valentine, o Slowdive. Es una música saturada de furiosas guitarras y mucho ruido, bajo el cual subyace una bonita melodía, normalmente cantada por una dulce voz femenina. La denominación de Shoegaze fue así porque, en los conciertos, veían a los guitarristas de estos grupos mirarse constantemente los zapatos (pero nooooo, lo que miraban eran la decena de pedales de efectos que tenían repartidos por el suelo, para los ruidos y distorsiones de sus guitarras).  Hoy en día, este estilo de música solo tiene su nicho en Japón, donde anualmente se celebra un festival de Shoegazing , creo recordar que en el estadio de Yokohama, y al que me he propuesto asistir en alguna de mis próximas visitas al país nipón.

El caso es, que cedo a la tentación y, para vuestra sorpresa o deleite, aquí os dejo el link de Anakin:

 
Puedes escuchar Wouldn't It Be Nice en este link:

<<Un solo recuerdo por viajero, por favor. Graciassss….>>.

Me llevo el Pet Sounds al cielo, porque con él, y a sabiendas de hacer trampas, con cada canción memorizada de este disco me llevo implícitos los recuerdos de mi vida terrena: la familia, las chicas, los amigos, el perro,… Es una pillería, sí. Pero si el arcángel de pacotilla no me pilla, que me quiten lo bailao, como se suele decir, ¿verdad?