sábado, 14 de mayo de 2016



UNA WEB: Bandcamp

 

Una canción puede arreglarte el día.

¿Te ha pasado? También puede jorobártelo, digámoslo todo. Pero no vamos a hablar de eso.

Lo que pasa es que tenía el campo tan trillado, tenía y había escuchado tanta música, que cada vez me costaba más encontrar algo nuevo. Algo nuevo y que me dejara de piedra a la primera escucha.

Si por la radio fuese, ya podía irme haciendo monje. La última vez que me enamoré perdidamente de una canción de la radio, a la primera escucha, fue hará ya más de diez años. Volvía a casa conduciendo desde el trabajo, cuando oí por primera vez Everybody's Changing, de Keane. Tres portentosos minutos, que regaron de endorfinas mi cerebro. Sin mayor dilación, di un volantazo en la autovía, y tomé la salida que me llevaba a un Carrefour para comprarme el disco esa misma tarde. Qué gozada, en serio.

Lamentablemente, algo así no me ha vuelto a suceder desde entonces… con la radio claro. Recuerdo que a finales de los setenta, el grupo Buggles cantaba eso de  “el video mató la estrella de la radio”. Mentira. A la radio se la han cargado las radio-fórmulas. En esa radio no escuchas al artista de talento que nos sorprende con una nueva mezcolanza de notas, acordes y ritmos. Escuchas al productor de turno, al son del cual todo artista suena exactamente igual que el siguiente. No voy a poner ejemplos; no merece la pena. En cuanto a los locutores y disc-jockeys de esa forma de hacer radio están en riesgo de extinción. Intentando competir con Spotify, Ahora, las emisoras te anuncian 30 minutos de música continua. No hay selección, ni opinión, ni ironía, ni análisis. Nada. Solo una ristra de canciones que no aportan mucho.

Mientras tanto, en mi necesidad por encontrar un nuevo grupo, un nuevo disco, una nueva canción que me alegrara el día, (soy un melómano adicto a las endorfinas) repasaba discografías de los años 60’, 90’, 50’...Ya había aprehendido todo lo que podían ofrecerme los Beatles, los Beach Boys, Burt Bacharach, Carpenters, ACDC, Elvis Costello, Oasis, Bee Gees, Status Quo, Sinatra, la Credence, Eric Clapton, Moody Blues, los Stones, la Electric Light Orchestra,  Pet Shop Boys, Led Zeppelin… No dejé grupo de renombre sin devorar su discografía entera.

Ansioso por morder algo extraordinario, aunque fuera un “one hit wonder”, durante un tiempo tiré de las listas de la Billboard, año a año, década a década. Sin embargo, la música que todos conocemos, es finita… En un acto de heroísmo, me avine entonces a ignotos territorios, como el del Jazz, de la mano del extraordinario Bill Evans, o de Miles Davis,… Desesperación. Degluté sus grandes grabaciones y el plato se me quedó vacío de nuevo. ¿Dónde encontraría algo más? ¿En la música New Age? Richard Stoldman, Suzanne Ciani,… ¿Y si me pasaba a cantos gregorianos? (lo hice; durante algunos días, no lo voy a negar ahora).

Desesperación. Igual que el yonki necesita su dosis diaria, yo precisaba de una nueva y estupenda canción para comenzar la semana. En mis últimas, acudí a las producciones de otras culturas: que si J-Rock, que si K-Pop,… Sentía poco a poco los efectos perniciosos del mono. Acabé por volver a los orígenes y hacer proselitismo de Gustav Mahler, Manuel de Falla y Jean Claude Debussy.  Unos genios. Pero ninguna novedad.

¿Qué ocurría? Es que ya se habían agotado todas las combinaciones de acordes en séptima o en novena con Antonio Carlos Jobin? Cualquier cantante o nuevo grupo que surgía, sonaba igual de plano y yermo que el precedente.

Hasta que, un buen día, afortunado día, oh! cielos, me percaté de que los buenos músicos, las grandes canciones, aún existían. Tacháaaaaaaaan…

Canciones a resguardo, en las catacumbas, esperando tal vez a que las discográficas, y las radio fórmulas, estiraran la pata. Igual que los mamíferos, cuando los dinosaurios se extinguieron.

Maravillosas canciones, grandes músicos, que resultaron ser “mis vecinos”, por decirlo de alguna manera. Verdaderos desconocidos, excepto para una reducida  élite de seguidores.

En la música independiente hallé mi salvación. La fuente de las eternas endorfinas.

Independiente es un tío que graba en el salón de su casa, que constituye su propio sello discográfico, que se maqueta una portada, que imprime doscientas copias en CD o en vinilo. Y que finalmente vende sus discos a precio de coste al acabar el concierto que acaba de dar en una pequeña sala de Madrid. O te lo envían por correo; o incluso te lo llevan y dan en mano si quedas él en la boca del metro.

Independiente, pero con ganas, es un tío que, en vez de comprarse otra tabla de surf, (como alguien que yo me sé), va, y se gasta los ahorros en contratar a su productor favorito, coger un vuelo a los Estados Unidos, y hacer que las canciones grabadas en la habitación de su casa, acaben por sonar de maravilla.

Independiente es alguien que graba lo que le da la gana. Sin imposiciones. Sin injerencias. Sin cohibiciones.

Independiente, por ejemplo, para llamar a su disco Epic Handshakes and a Bear Hug. Indipendiente, digo una vez más, para llamar a su grupo Wild Honey.

 

No todo en la radio es tierra muerta. Aquí en España también existe la radio de autor. Y el mejor exponente conocido es Radio 3. En esta emisora, desde que tengo uso de razón, existe un programa que a lo largo de los años ha ido cambiando su franja horaria, pero que no por ello ha mermado su audiencia. Recuerdo escucharlo al medio día, en los veranos de mi adolescencia, mientras cortaba el césped. A media noche, durante mi periodo militar en la Armada, cuando en las guardias nocturnas, me escondía unos auriculares para escuchar el programa. Durante estos últimos años lo sintonizo a las nueve de la noche.  El programa se llama Flor de Pasión; y el gurú al que muchos seguimos no es otro que  Juan de Pablos.

 

Aún conservo varias cintas de casete, con selecciones de su programa, que tengo que defender de las manos de mi hermana cuando viene a mi casa.

Es curioso. Pero también fue en el coche, de regreso a casa. Escuchaba Flor de Pasión, y eran casi las diez de la noche, por lo que el programa llegaba a su fin. Entonces, Juan de Pablos puso una última canción que me dejó maravillado. ¿Quiénes eran estos?, pensé, ¡Yo quiero esta canción! Afortunadamente, mientras el locutor se despedía, y antes de que sonara su sintonía de cierre (Aaazuurrooooo…) repitió el nombre del artista y el título de la canción. El nombre del grupo no me costó retenerlo, pues era igual que el título de un disco de los Beach Boys. Pero la canción era algo así como “...little heads”. Memoria de pez; no tengo remedio.

Al día siguiente, ansioso, indagué por internet. Una y otra vez, mi búsqueda encallaba en el mencionado disco de Brian Wilson. Mierda. Pero la insistencia tuvo sus frutos, pues Google acabó por direccionarme a una página llamada Bandcamp.

Ese fue un gran día; sí señor.

Bandcamp, es un lugar, una nación, un planeta, donde cualquiera, e insisto en que cualquiera, puede colgar sus canciones para que también, cualquiera, pueda escucharlas. Si te gusta lo que oyes, puedes descargártelas; en ocasiones gratuitamente, en otras por un coste ínfimo. Si te entusiasma, puedes hacer que te envíen el CD o el vinilo si lo hubiere. En Bandcamp, puedes encontrar desde verdadera basura (pero que no deja de tener su arrojo que lo publiquen), a, si eres persistente en la búsqueda, verdaderas joyas sonoras. Miles y miles de personas, de todos y cada uno del los países, han puesto su música en este lugar, para que tú, para que yo, las degustemos.

He de hacer hincapié en que no es fácil trillar entre tanta paja. Cuesta hallar algo con un mínimo de calidad y genio. Por eso, sólo cada cierto tiempo, tropiezo con un grupo o una canción que me emocionan.  Mas cuando ocurre… ese día soy un poquito más feliz.

Por si queréis iniciaros, os voy a trazar algunas líneas del mapa de mi tesoro. Pero que conste, que tal tesoro es puramente subjetivo, pues cada cual tendrá sus afinidades. Pero confiad en mi; años de escuchar música (una de las primeras fotos que me hicieron gateando, es con un disco en la mano), años de trabajar de disc-jockey , mientras estudiaba en la facultad, y de fantásticos veranos en los que tenía mi propio programa de radio, me han creado un criterio.

No obstante, sólo os ofrezco el extremo de algunos cabos, para que, a partir de ahí, tiréis, e indaguéis en Bandcamp…

1.       WILD HONEY – Fields Of Little Heads


Puedes escuchar Fields of Little Heads en este link:

Ésta es la canción que me descubrió Juan de Pablos en Flor de Pasión. Cómo algo tan sencillo, me pregunté entonces, y me pregunto ahora, puede ser tan efectivo. Ahí radica el talento. Minimalista y hermoso como el Sunday Morning de la Velvet Underground. Reconozco sentir cierta  envidia por mi incapacidad para componer tan fácil y bonito.

A Guillermo Farré tuve oportunidad de conocerle en persona al acabar uno de sus conciertos, una noche, en una pequeña sala del Madrid viejo. Por supuesto, fue ahí que le compré un par de ejemplares de su fantástico Epic Handshakes and a Bear Hug.

De ese disco hay una preciosa canción, con el nombre de Hal Blaine’s Beat. Para quién no le conste, Hal Blaine fue el batería del emblemático Wrecking Crew, aquellos músicos de estudio que grabaron la instrumentación de muchos de los mejores discos de la década de los 60’ (como el mismísimo Pet Sounds, junto a Brian Wilson).

Sólo puedo decir que 素晴らしいです!(o dicho de otro modo, que ¡maravilloso!)

2.       ADAM DUNNING – Nunca Fui


Puedes escuchar Nunca Fui en este link:

Desde Australia. Es un disco redondo, estupendo, con dulces canciones en forma de Bossanova. Mi favorita, sin lugar a duda, es Nunca Fui. Por eso que intento una y otra vez interpretarla a la guitarra. Pero no doy con el feeling. Sin embargo, cuando estoy bajo el agua de la ducha, la canto de puta madre… Cosas que pasan.

El álbum contiene melodías sensacionales, como el  instrumental Song Of The Lagoon.

Música para desayunar al sol un domingo por la mañana, o circular camino de playas escondidas, allá en Asturias.

3.       BROKEN GLASS HEROES – Let’s Not Fall Apart


Puedes escuchar Let’s Not Fall Apart en este link:

Lástima que estos jóvenes belgas no hayan editado nada más. Esta canción, Let’s Not Fall Apart, es digna de sonar junto a cualquiera del Summer Days (and Summer Nights!) de los Beach Boys.

Fue uno de mis primeros descubrimientos en Bandcamp, (ya os he advertido que no todo el campo es orégano), y ello me animó a seguir buscando otros grupos y canciones, mediante los “tags” o etiquetas que ofrece la página, como por ejemplo la de sunshine pop.

4.       THE YEARNING – Too Young


Puedes escuchar Too Young en este link:

Too Young, al igual que If I Can’t Have You, bien podía ser la canción de la Chiffons que me falta; o tal vez una producción perdida de Phil Spector. Sin embargo estos ingleses son de aquí al lado, del sello Elefant Records, de Torrelodones, en Madrid. Mis vecinos, vamos.

Atención!!! Los discos de este sello discográfico son otra mina de buenas vibraciones.

 

Y Too Young, qué bonita canción. Ay! Carámba!

5.       KLAUS & KINSKI – Crucifixión, La Solución



Puedes escuchar Crucifixión, La Solución en este link:

Desde Murcia con Amor, como si fuese una peli de James Bond. Una canción irónica, con una punzante línea de bajo. Lo mejor, melódicamente hablando, llega con el puente. Ahí la canción se relanza con la aterciopelada voz de la cantante.

Esa voz susurrante, junto con una pausada guitarra española, también entona una de las mejores versiones que he escuchado de la nana Embraceable You, que anteriormente ya habían interpretado Frank Sinatra, o Nat King Cole.

6.       TINY FIREFLIES - Snow


Puedes escuchar Snow en este link:

Si bien a Tiny Fireflies los podemos encontrar en Bandcamp, lo cierto es que tuve la oportunidad de descubrir a esta pareja de Chicago en otra página que apuesta por los nuevos talentos: Eardrums Pop.

Esta web, cada mes selecciona a un grupo, para así editar y promocionar un single con dos canciones originales más un cover. El quinto single que surgió de Eardrums Pop fue el de Tiny Fireflies.

Recuerdo permanecer tumbado sobre una roca, una oscura noche de verano, contemplando el cielo estrellado mientras escuchaba sus canciones. Qué  privilegiado me sentí entonces, en serio, por ser consciente de aquel momento, recostado bajo el manto del  firmamento. La música, sin duda, colaboró a ello.

7.       FRANCISCO NIXON – Nadia



Puedes escuchar Nadia en este link:

Francisco Nixon no es nuevo en esto de la música. Ya a finales de los 90’ obtuvo un considerable éxito con su grupo de entonces: Australian Blonde, y la canción Chup, Chup, (la cual creo recordar que fue sintonía del anuncio de algún tipo de bebida para adolescentes, o algo así).

One hit wonder. El grupo se difuminó, y su líder, Francisco Nixon, se mueve en la corriente independiente subterránea. Cuando escuché Nadia, canción que hace referencia a la gimnasta 10 Nadia Comaneci, caí rendido en pleitesía. Preciosas armonías vocales, y una letra lastimera.

Es perfecta.

8.       MARIAN’S AUDIOLOG – Surf’s Up



Puedes escuchar Surf’s Up en este link:

Éste es un caso especial, que me he resistido a excluir de este post. A Marian’s Audiolog la descubrí en su propio blog, hace varios años ya, en el cual, desde Argentina,  publicaba sus propias grabaciones al piano. Todo versiones; ninguna canción propia. Desde God Only Knows de los Beach Boys, al Beware of Darkness de George Harrison. Del Champan Supernova de Oasis, al Maybe I'm Amazed de Paul McCartney.  Ella, su voz y su piano. Precioso.

No sé por qué, pero su página web permanece muerta desde 2012, y los links en los que nos regalaba sus canciones yacen desactivados. Soy egoísta, y no sabéis lo que me ha alegro de haberme hecho con una veintena de sus interpretaciones  antes de que cayera la página.

En su blog, ella nos cueta que solían contratarla para actuar en fiestas privadas. Me hubiera encantado hacerlo; traerla a alguna de las reuniones con mis amigos, en el salón de piedra de mi casa, y que nos deleitara con esas canciones tan estupendas.

Algunas de éstas, siguen aún vivas en la web de Soudcloud. El link que se puede enlazar desde aquí, es el de una preciosa interpretación del Surf’s Up de Brian Wilson. Solo cabe disfrutarla.


9.       THE EXPLORERS CLUB – Do You Love Me?



Puedes escuchar Do You Love Me? en este link:

También en la web de Soudcloud, fue donde descubrí a The Explorers Club. Salvo raras excepciones, durante años he escuchado a decenas de grupillos haciendo lamentables canciones al estilo de los Beach Boys. En ocasiones, cedía a la tentación y me compraba alguno de esos discos, pero siempre me decepcionaban, sea dicha la verdad.

Pero cuando escuché Do You Love Me? por primera vez…, Woh! Qué frescura, qué coros vocales, qué composición más genial. Y lo mejor de todo es que el disco entero, Freedom Wind, es extraordinario. No desmerece una canción de la siguiente.

Como ese año fui bueno, se lo pedí a los Reyes, y ellos me lo trajeron.


10.   THE SILVER MORNINGS –Rompan Todo A La Cuenta De Tres


Puedes escuchar Rompan Todo A La Cuenta De Tres en este link:

Hay días en que uno sale del trabajo de malas pulgas. Entonces solo vale subirte al coche y conducir. Conducir. Conducir… Echas mano a la guantera y sacas un disco de algo que no va con tu estado de ánimo en ese momento. Buscas en el i-pod los últimos discos que te has volcado. Y uno es el de Los Silver  Mornigs. Lo pones. “¡Jooooder, qué bueno!”, piensas. Y subes el volumen.

Es un disco ideal para cuando salgo quemado. Garaje, surf, psicodelia  guitarrera, desde Lima, Perú.

Me encantan la línea de bajo, los ruidos electrónicos... o las letras, como esa de “Rompan todo a la cuenta de tres”.

Cuando llego a casa estoy como nuevo. Què caramba...


11.   JAVIER BARRIA – Historia De Terror


Puedes escuchar Historia De Terror en este link:

Y ahora bajamos hasta Santiago Chile.

Hay discos que necesitan varias audiciones para que te empiecen a gustar. Otros, sin desmerecer a los primeros, te enganchan desde la primera audición.  Sin embargo, un disco pasa a ser especial según cuantos años llevas escuchándolo sin perder frescura.

Esto me pasa con El Diminuto Del Frío, de Javier Barria. Al principio, reconozco que lo cogí manía. Pero resultó que no me podía quitar las canciones de la cabeza, apenas las escuché la primera vez.

Nooo… - me dije, - éste está imitando a Calamaro… Bueno, tal vez cuando escuché Falsa,  la segunda canción del álbum, pudiera recordarme al argentino. Pero la melodía era fantástica. Y si tuviera que hacer otras analogías, la haría nada menos que con The Alan Parsons Project. Canciones como Historia de Terror, parecen interpretadas por el propio Eric Woolfson en Eve o Piramid.

Esto no lo ponen en las radio fórmulas, no.


La lista bien pudiera ser mayor, pero por hoy ya es suficiente.

Hace una mañana estupenda, y me bajo a la piscina a tomar una cerveza al sol.

Endorfinas, sabes…